Más de 100 años transformando la fruta en tradición. Su historia comenzó en 1922 en el Valle de Ayora-Cofrentes y hoy, cuatro generaciones después, siguen trabajando con la misma pasión artesanal.
¿Su secreto? No solo son sus mermeladas y almíbares de alta gama; es el cuidado que ponen en cada detalle: la selección de la fruta, el transporte delicado y una elaboración manual que garantiza la máxima calidad.
Son mucho más que una empresa. Son un proyecto comprometido con nuestra tierra, con el empleo femenino y con el desarrollo de nuestro entorno rural. Convertir este oficio en su forma de vida es, y siempre será, su mayor orgullo.